La fuga de información es motivo suficiente para que 6 de cada 10 clientes decidan cambiar de proveedor de servicios, de acuerdo a los resultados arrojados por una encuesta realizada por ESET Latinoamérica.
El asunto no es una problemática nueva para la industria de la seguridad de la información ya que a menudo ocurren casos que aquejan a las organizaciones, aunque también puede afectar a cualquier individuo en su ámbito personal. La fuga de información puede ser un inconveniente muy grave para una empresa en caso de no implementar controles para que no suceda. Además, se deben tener en cuenta medidas en el caso desafortunado que así ocurra.
Un caso muy sonado ocurrió hace poco cuando el servicio PSNetwork de Sony fue invadido y dejó expuestos datos personales (incluidos números de tarjetas de crédito) de cientos de miles de usuarios.
Consultados sobre las acciones a tomar en caso de que su información se viese expuesta a este tipo de incidente, el 81.7% de los usuarios aseguró que cambiaría la contraseña y el 77.3% que cancelaría su cuenta o tarjeta de crédito.
Adicionalmente, 62.9% de los encuestados respondieron que dejaría de utilizar el producto o servicio cuya empresa sufrió la fuga de información.
Reputación, un bien intangible
“Como confirma el resultado de nuestras encuestas, la fuga de información representa no solo un incidente de seguridad que puede tener gravísimas consecuencias sino también un fuerte golpe a la confianza del usuario hacia la empresa. La reputación es un bien intangible determinante en la elección del cliente y preservarlo- junto con la información- debería ser una de las prioridades”, declaró Federico Pacheco, Gerente de Educación e Investigación de ESET Latinoamérica.
La información robada suele ser comercializada por los atacantes a a través de portales en donde los datos de los usuarios tienen un precio, acarreando casos de suplantación de identidad. Las estadísticas indican que 4 de cada 10 personas tardan alrededor de tres meses hasta notar que su identidad ha sido robada y el 18% demora más de 4 años en hacerlo.
“La existencia misma del caso Wikileaks determinó un antes y un después en cuanto a lo que a fuga de información se refiere porque puso el tema en el centro de la escena y permitió entender que, si este tipo de incidentes puede sucederle a organizaciones tan grandes y preparadas, podría ocurrirle también a empresas y organizaciones más pequeñas”, concluyó Sebastián Bortnik, Coordinador de Awareness & Research.