A Nokia se le olvidó que también hace celulares

Opinión

Debo confesarlo. Mi primer teléfono celular fue un Nokia que aún tengo guardado por motivos “museísticos”. De hecho, los que le siguieron también fueron de la marca finlandesa. Dos razones fuertes definieron mi decisión en ese entonces: el precio y la calidad.

Un mito urbano muy común (que persiste hasta ahora) es que los Nokia son indestructibles. Se dice que luego del holocausto nuclear solo habrá cucarachas, teléfonos Nokia y Tiko Tiko (#WTF?). Tuve carcasas de todos los colores, los que tenían luces a los costados, los primeros que reproducían sonidos en MP3, los que se abrían tipo Matrix (y que al constestar podía ponerme gafas y decir: “I'm in”), usted nómbrelo y lo tuve o alguien de mi familia, o lo probé.

Tiempo de cambio

Todo pasaba normal hasta que en 2007 mi madre llegó con un regalo que cambió mi perspectiva sobre los teléfonos móviles: un Blackberry Pearl. Hay que admitirlo, no era el modelo más revolucionario ni el tope de la línea, pero instantáneamente le daba varias vueltas a mi teléfono de gama media que no tenía un elemento fundamental como era internet.

Y es que ya no se limitaba a que fuera o no de la “zarzamora” sino que era un Smartphone, un gadget que hasta el momento veía muy lejos porque era realmente costoso. Eso me llevó a explorar otras cosas como nuevos sistemas operativos y nuevas interfases que antes ni pensaba porque era feliz con mi Nokia.

La interfaz escandinava siempre se caracterizó por ser amigable con el usuario, desde sus incipientes gráficos que permitían jugar víbora por horas, hasta las primeras pantallas de colores que permitían ver fotos.

Sin embargo, llegó un punto en el que pareció que el tiempo se detuvo en Finlandia. Para mi se quedaron haciendo lo mismo. Symbian se congeló, se acostumbraron a ser los líderes y se durmieron.

El salto marketero

Ahora lanzan grandes campañas publicitarias como Gulp!, la animación Stop Motion más grande del mundo (de la que ya habló Eduardo Béjar y que es muy recomendada por cierto) o Dot, la más pequeña del mundo, pero ¿y?... El Nokia N8 es un gran teléfono pero es el tope de la gama, no apto para todo público y, por lo menos para América Latina, seguirá siendo Symbian por largo tiempo. Se anuncia que habrá una versión con Windows Mobile pero sin fecha clara.

Nokia ha presentado sus resultados financieros del trimestre, con unas pérdidas de 487 millones de euros, y unas ventas de 9.275 millones de euros, un 7% por debajo que en el segundo trimestre de 2010, y un 11% menos que en el trimestre anterior.

La empresa se encuentra en una transformación estratégica hacia nuevas plataformas, pero los números son duros de asimilar y se debe a que se están quedando atrás frente a la fuerte competencia que existe en el mercado. HTC y Samsung, por ejemplo, hacen teléfonos geniales en gama media, mientras que Nokia aún a veces se jacta de que su 1100 es aún de los más vendidos.

Que no se me malentienda, creo que Nokia tiene teléfonos espectaculares pero se está quedando atrás y podría pasarle lo que a Blackberry le está sucediendo: pasar de ser los reyes a afrontar una posible desaparición. Me daría mucha pena que una marca que me trae tan buenos recuerdos tecnológicos desaparezca por dormirse en los laureles.